Me gusta el día de mi cumpleaños. No hay forma en la que no tengas una sonrisa casi permanente cuando el teléfono no deja de sonar y todo el mundo tiene detallitos para hacerte sentir especial…
Y aquí estoy, encerrado en mi oficina, fingiendo trabajar y escuchando a Norah Jones. No comeré con mis roomies, ni mis vagos ni mis compañeros del trabajo…
El mundo está a mis pies –al menos por 24 horas– y pensar que lo único que quiero es un abrazo tuyo.
¿Te pasó igual la semana pasada?
Espero que no.
Feliz no cumpleaños a ti.
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