Supe que salías con alguien… No me tomó por sorpresa. Tampoco me dio gusto. ¿Y cómo es él? Es un abogado, mamón, pretencioso y treintañero; con un auto lindo, un departamento lujoso y el mundo a sus pies… Espero que no.
Mentiría si te digo que no te extraño, mentiría si te digo que no pienso en tí varias veces al día. Mentiría si te digo que no suelo ver tus fotos. Pero es momento de dar el paso y hacer mi vida. Tal vez y sólo tal vez, los caminos se junten y se vuelvan a escribir con la misma pluma.
No puedo más que desearte suerte y que seas muy feliz. ¿Sabías que tu fuiste mis ojos en Europa? Había varios lugares que ya conocía gracias a tus crónicas. París me encantó. Promete que algún día iremos juntos.
(¿Lo sabes, verdad?)
Que fácil es aventar la piedra y luego esconder la mano no?…
Cuídate.