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Mudanzas

Formalmente cumplo mi promesa…
A pesar de estar escribiendo de nuevo aquí, sólo es una formalidad para que sepas que ya se mudó mi blog. Hace rato, escribí, por primera vez en otro lugar. Está alejado y sin pistas, para que no sea fácil encontrarlo…
Cómo llegar es un secreto…
¿Cuál es la dirección? no te lo voy a decir.

Hoy voy a cambiar…

Promesas

Una vez al año, como lo habíamos acordado…
Yo no romperé mi promesa y ahí estaré.
No recuerdo si parte del trato era el lugar, pero será el mismo.
Yo iré (en la noche), a la hora que me da suerte.

Espero que veas cine barato. Sigue siendo septiembre después de todo.

(PS: Prometo que este es el último post… mi secreto se muda).

64 caractéres

No sé  si es sano.
No sé si es saludable.
No sé si es lo màs correcto.
No sé si algun día dejaré de hacerlo.
No sé si lo entiendes, fomentas o repudias.
No sé -¡no puedo imaginar!- mi vida sin este espacio.
Lo que sé es que sesenta y cuatro caractéres le salvaron la vida

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Eros y Psique

(Adaptación e interpretación libre)

Eros: la atracción, el deseo sexual, la fertilidad; el Dios primordial responsable de la magia del amor. El Quinto Elemento. Esa esencia misteriosa que coordina los elementos y permite la perpetuidad de la vida.
Psique: la mente, el alma, la esencia humana. La razón aprisionada por el contexto y un entorno incomprensible. Siempre curiosa, siempre creciendo, aumentando su belleza en cada uno de sus errores.

Afrodita, diosa de lo bello, sintió terribles celos por la -humanamente- insignificante Psique, quien por su belleza, recibía adoraciones como si fuera ella misma. Sin dudarlo, envió a su hijo Eros a que -con una de sus flechas- la hechizara para condenarla a casarse con el hombre más feo y ruin de todo el reino. Tremenda sorpresa debió llevarse la diosa cuando el Eros se enamoró de la belleza de la Psique. Él decidió, en lugar de cumplir con el mandato de su madre, llevársela a vivir con él a su castillo.

La relación entre un Dios y una humana necesitaba condiciones especiales: por su propio bien, Psique no podía ver cómo era en realidad Eros (No lo entendería). Por eso, a pesar de que se amaban todos los días, lo tenían que hacer en la oscuridad o con una venda en los ojos de ella. La mente, siempre curiosa, quiso captar con su sentido más común al amor; Psique ideó un plan para poder ver a Eros: una vez dormido, ella se acercaría con una lámpara de aceite para contemplarle… La belleza del Dios fue tal, que dejó estupefacta a la persona, quien -envuelta en un halo de divinidad- olvidó que tenía un objeto incandescente en la mano y dejó caer una gota de aceite hirviendo en el cuerpo desnudo de Eros. El amor divino, molestó y decepcionado por la intriga, abandonó a la mente humana y le dejó a su suerte.

Una vez que Psique conoció a Eros, ya la vida no tenía sentido si no era para regresar con él. Es por eso que después de vagar desolada y procesar lo que había ocurrido, decidió ir a ver a Afrodita para pedirle ayuda. La que alguna vez le celó, le mostró compasión y le dio esperanzas aunque a un muy alto costo. Para recuperar el amor de Eros, Psique tendría que pasar por cuatro pruebas que ningún humano había podido lograr antes. 

La primera prueba consistía en construir una enorme pila de semillas tal que cada una quede en su lugar apropiado. La mente, desesperada por no tener una respuesta lógica al problema, irrumpió en llanto desconsolado. Las lágrimas atrajeron un grupo de hormigas, gracias a las cuales Psique ideó un plan para atraer, transportar, acomodar y presentar las semillas. Así, ella descubrió una importante lección: hay que dejar que la alquimia del amor, la magia de Eros, sea la guía para clasificar y ordenar -ya no semillas sino- sentimientos, emociones, prioridades y objetivos. La mente, también aprendió a confiar en la intuición (que es este sentir que se tiene de vez en cuando, de que lo que viene, será lo correcto, sin alguna razón aparente o lógica) y hacer equipo con ella.

Superada la prueba, Afrodita le dio el segundo reto: traer algunos vellos dorados de los carneros del sol, que viven cerca del río y que viven dándose cornadas y topes para disputarse el dominio de la manada. Otra prueba que hubiera sido imposible, si no es porque el dios Helio (del sol) hizo descender sus rayos y al empezar el atardecer hizo notar que los arbustos aledaños estaban llenos de los cabellos de estas bestias. Al anochecer, Psique pudo recoger los largos y bellos vellos de las mascotas del color del oro. La mente entendió que pudo más la astucia que la confrontación, la negociación que la competencia y la inteligencia que la fuerza. En cuanto al tiempo -sin importarle que sólo tuviera un día- Psique uso el mejor momento aunque fuera el último. Hay un momento correcto (óptimo) para cada cosa. Hay que saber cuando actuar pronto y cuando dejar que las cosas se acomoden solas.

Afrodita, sorprendida por la perseverancia de Psique, le puso un nuevo reto, confiando en que le sería imposible: llenar un recipiente de cristal con agua de los ríos del infierno. Usando su intuición y esperando el momento correcto, Psique se dio cuenta de que la única forma de realizar esta tarea –en lugar de bajar al infierno– era escalando una montaña desde la cual cae la cascada de agua que da caudal a los ríos del infierno. Sin embargo, al llegar a esta montaña, se dio cuenta de la existencia de dragones que cuidaban la cima y una escarpada subida en la que sería imposible mantener en una pieza el frasco de vidrio. La mente, se concentró en su objetivo y deseo con toda su capacidad encontrar una solución… De pronto, el mismo Zeus apareció convertido en águila y de un rápido movimiento le quitó el frasco a Psique. A pesar de que eso pudo haber parecido el fracaso de la tarea, la mente no perdió la esperanza. Tras unos cuantos minutos, el águila divina regresó, con el frasco lleno del agua deseada. 
La nueva experiencia, enseñó a la razón humana que es más fácil alcanzar imposibles cuando se sabe claramente qué es lo que se quiere. Una vez ahí, el destino siempre estará de tu lado. Cuando algo sinceramente se desea, no hay frustración y dolor por no tenerlo, sino confianza en que en algún momento se le tendrá -de nuevo. Y una vez que se tiene, no es que no se quiera nada más, sino que no se busca un sustituto. La Psique no quería algo de Eros, quería a Eros en sí y por sí.

La diosa de lo bello, tenía una última prueba para la -ahora parecía- implacable mente humana: descender a los infiernos y recoger de Perséfone el ungüento de la belleza. Fue en la torre de lo que era su castillo, que Psique descubrió cómo llegar al infierno sin tener que suicidarse:  llevando 2 monedas en la boca para el barquero que la llevaría de ida y de regreso; un pan en cada mano, para alimentar dos veces al perro de 3 cabezas de la entrada; no ayudar al hombre cojo con la leña caída, no salvar al ahogado, no aceptar ayuda de los muertos para bajar de la embarcación y, al conseguir el ungüento, inmediatamente regresar y -¡bajo ninguna circunstancia!- abrir el frasco. Todo esto hizo reflexionar a la mente sobre las lecciones que debía aprender en esta prueba: hay que fijar prioridades, no distraerse incluso cuando la generosidad esté de por medio; al final, las metas individuales deben ir siempre antes que cualquier otra cosa: el crecimiento individual no debe detenerse jamás para poder ofrecer algo a la pareja y alcanzar un equilibrio.

Psique hizo todo lo que la torre le recomendó pero, humana al fin, antes de subir de regreso a la barca, la curiosidad le ganó y abrió el bote del ungüento. Desmayó al ver que estaba vacío: el ungüento de la belleza no existe. (La belleza, ¿y quien si no Afrodita para saberlo?, se logra con lo vivido, lo sufrido y lo que se experimenta) Es comúnmente sabido que quien duerme en el infierno entra en un letargo del cual no hay vuelta atrás, un sueño profundo que precede a la muerte…

Eros, quien supo de todo lo que había hecho Psique por recuperarlo, apresuró el paso y voló hasta el reino de Ades para rescatar a su Amor. Uso la punta de una de sus flechas para despertar a Psique y la llevó hasta Afrodita para que le entregara el ungüento. La diosa de lo bello reconoció el esfuerzo de la humana y le confesó que ya había aprendido lo suficiente como para vivir con ellos en el Olimpo. Zeus, quien también lo sabía, transformó a Psique en una diosa y aprobó el casamiento…
Y para los curiosos, sí, Eros y Psique vivieron felices para siempre. De hecho, hasta tuvieron una hija: se llama Hedoné, el placer.

"Eros y Psique"

 

Y así fue como la mente pudo ver al amor, pero no con los ojos, sino con todo lo que vivió, sufrió y aprendió. Y así es como el Amor se alcanza, aún en nuestros días.

 

En Respuesta a…

Buenas memorias, lindos recuerdos, mis mejores
deseos y confesiones completamente sinceras
No son piedras.

Compartirlas con el mundo, publicarlas en mi
rincón, abrir la puerta para que las leas
No es esconder la mano.

Cuídate también…
Por cierto, llámalo Camilo. 

Camilo, alias "Lucas"

Camilo, alias "Lucas"

¿Y cómo es él?

Supe que salías con alguien… No me tomó por sorpresa. Tampoco me dio gusto. ¿Y cómo es él? Es un abogado, mamón, pretencioso y treintañero; con un auto lindo, un departamento lujoso y el mundo a sus pies… Espero que no.

Mentiría si te digo que no te extraño, mentiría si te digo que no pienso en tí varias veces al día. Mentiría si te digo que no suelo ver tus fotos. Pero es momento de dar el paso y hacer mi vida. Tal vez y sólo tal vez, los caminos se junten y se vuelvan a escribir con la misma pluma.

No puedo más que desearte suerte y que seas muy feliz. ¿Sabías que tu fuiste mis ojos en Europa? Había varios lugares que ya conocía gracias a tus crónicas. París me encantó. Promete que algún día iremos juntos.

(¿Lo sabes, verdad?)

FB

No sé si…
Sería bueno que..-
¿Eres tú?

No me queda más que decir, “Bienvenida…”

De nuevo tú…

La peor soledad es aquella que es silenciosa. El perder la capacidad de hablar, no sólo modifica tu interacción con la gente, sino también tu confianza. Hoy ha sido un día difícil porque…
A quién engaño… aún eres eso que está en mi mente en los momentos más difíciles. Encuentro este lugar divertido, pero me hubiera encantado compartirlo contigo.

Espero que estés bien, te deseo le mejor.

 

PS: Supe que chocaste… En el momento en que me lo dijeron, se me detuvo el corazón hasta “no, pero no le pasó nada”. Cuídate mucho.

Mi malacopa

Si existiera un momento ideal para la malacopa sería hoy.
No me arrepiento, pero creo que he tomado algunas decisiones desafortunadas.
Lejos de salir, creo que quiero mantenerme en este suplicio…
En lugar de terminar de una vez por todas, me aferro en seguir haciéndolo.

En teoría me queda un año, pero así como soy,
creo que eso de cerrar círculos, no es lo mío.

Quiero llamarte y quiero dormir con tus brazos,
quiero que me digas que yo puedo
(muchas veces tú lo crees más que yo)
Quiero que nada importa y que pueda no ser…
y a la vez ser lo más feliz que se puede ser.

Estoy malacopa. 
Tal vez mi yo del futuro mató mi teléfono.

He tenido la tentación de llamarte.
Tomar el teléfono, con cualquier pretexto tonto y escuchar tu voz.
Soñe contigo y…

Todo miedo es irracional, encuentra su fundamento en la percepción superlativa de algo o en la asignacion incorrecta de probabilidades sobre un evento. Para combatirlos, hay 2 formas: o se baja el miedo a la razón, o se sube algo a lo irracional.
Cuando tu me abrazas toda la noche, nada malo puede pasar.

Muchas veces la vida me da miedo.
Así como Bruce Lee, tengo un fantasma que me persigue
(y a veces me alcanza y me sacude).
El fracaso me acecha.

¡Cómo quisiera tus brazos!

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